
Estamos en plena temporada estival y son muchos los que se aventuran a pronósticos turísticos más favorables que los del verano de 2020. Las buenas perspectivas y cifras sanitarias como consecuencia de la vacunación han dibujado un panorama turístico que, aunque diferente al que estamos acostumbrados, es sin duda más optimista que los resultados obtenidos durante la temporada vacacional anterior. Hace algo más seis meses que el Instituto Nacional de Estadística (INE) sacó a la luz un estudio experimental sobre las viviendas turísticas en nuestro país. Después de más de un año de pandemia, cabe preguntarse: ¿en qué punto se encuentran las viviendas vacacionales en nuestro país?
La vivienda turística en cifras y comunidades
El boom del uso turístico de la vivienda en España alcanzó a fecha de agosto de 2020 la cifra de 321.000 apartamentos vacacionales. Esto representa un 1,3% sobre el total del parque de vivienda, aunque en febrero de este año los pisos turísticos inscritos descendieron a 249.000 debido a la pandemia, es decir, un 8,3% menos.
Los resultados también son dispares según la comunidad y la provincia en la que nos detengamos. El 76,5% de ellos se encuentra en municipios costeros, con Alicante, Málaga, Islas Baleares, Barcelona y Las Palmas a la cabeza.
En el extremo contrario se sitúan Palencia, Soria, Álava, Badajoz y Zamora. Si nos detenemos en las estadísticas según comunidades, las que cuentan con mayor cantidad de inmuebles ofertados son Andalucía (67.392 pisos turísticos), Cataluña (63.199) y Comunidad Valenciana (54.638).
Sólo el 23,3% de las viviendas turísticas se sitúan en zonas de interior, con Madrid como mayor exponente con 19.597 viviendas (un 6,1% del total), aunque también encuentra variaciones dependiendo de los distritos: Centro (6.693), Barrio de Salamanca (1.061) y Chamberí (915).
El número de plazas en viviendas turísticas se acerca a la oferta hotelera.
¿Cómo se traduce esto en plazas de alojamiento vacacional? Según los resultados que arroja el estudio del INE, estos datos supondrían un total de 1,6 millones de plazas, sólo 200.000 menos que las que ofrece la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), la mayor patronal del país. No obstante, hay que tener en cuenta las circunstancias especiales que se dieron en 2020 derivadas de la pandemia y que obligaron a que muchos hoteles echaran el cierre por la caída del turismo y que otros tantos apartamentos se retiraran del mercado.
Relación del auge de las viviendas turísticas con las subidas del mercado inmobiliario.
Estos datos contrastan con los del Observatorio de Vivienda y Suelo, según los cuales la vivienda pública en España se sitúa por debajo de la vacacional, con 290.000 inmuebles, con un porcentaje que coloca a nuestro país seis puntos por debajo de la media de la Unión Europea. La estadística del INE también sirve para medir uno de los problemas que habitualmente se achacan a este tipo de alojamientos: la presión que ejercen sobre el mercado de la vivienda al restar inmuebles para uso residencial. En 16 de los municipios con más de 1.000 viviendas turísticas, más del 10% de su parque está dedicado al sector. Hay algunos municipios donde el reparto es más que llamativo. Por ejemplo, en La Oliv, en Fuerteventura, casi un cuarto del total de viviendas (un 23,7%), son turísticas. Algo similar ocurre en los municipios de Pollença (el 23,2%) en Mallorca y de Begur (el 19,8%) en Girona. Según varios estudios, es precisamente este auge de viviendas turísticas y plataformas como Airbnb, lo que ha provocado una subida en los precios del alquiler de hasta un 2%. Tanto es así que algunos Ayuntamientos como el de Palma o Valencia llegaron a tomar medidas para regularlo. La isla prohibió el año pasado el arrendamiento turístico y Valencia limitó el alquiler vacacional a bajos y primeros pisos.
Buenas perspectivas económicas para el sector de la vivienda turística en España
En el otro lado de la balanza, otros estudios apuntan a que cada vivienda de alquiler turístico aportará más de 36.000 euros al tejido empresarial local esta temporada. Según señalaba Bronson López, CEO de Superanfitriones, en el V Foro de Turismo Cádiz, el viajero que opta por esta modalidad de alojamiento permanece más tiempo en el destino y gasta más en negocios locales. Esto lo convierte en un aliado esencial para autónomos y pequeñas empresas que han sido especialmente castigadas durante la pandemia y en un indudable motor de creación de riqueza para los municipios.





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